Victoria sobre el miedo,

Sacerdotes,

Este estudio acerca del miedo, está grandioso, lo pongo a su disposición, se que les edificará mucho.

por cierto,

Les bendigo grandemente en el nombre de Jesús, y recuerden, pase lo que pase, están bendecidos.

 

Victoria sobre el Miedo

 

El miedo es una de las armas más grandes de Satanás. Más personas han sido destruídas por el miedo más que por cualquier otra cosa en esta vida. Cualquiera que quiera tener éxito de cualquier manera, tiene que superar el problema del miedo. Esto es cierto ya sea que usted esté en el mundo, or en el reino de Dios. Tomar riesgos siempre implica el miedo, nada puede lograrse sin tomar riesgos.

El miedo es una emoción dada por Dios. Dios puso la habilidad de sentir miedo en nosotros cuando Él nos creó. Algunos tipos de miedo son buenos. Por ejemplo, la Palabra de Dios sice, “El principio de la sabiduría es el temor a Jehová” (Proverbios 1:7) El miedo nos ayuda a evitar el peligro, por ejemplo. Le enseñamos a nuestros hijos a “que miren a los dos lados” antes de cruzar la calle.

Queremos que tengan un temor saludable de ser atropellados por un carro. Pero, demasiadas veces el miedo nos detiene de hacer las cosas que Dios quiere que hagamos. El miedo es el enemigo de la fe. Todo lo que la fe envuelve es el tomar riesgos, confiando que Dios hará lo que Él dice.

Es imposible agradar a Dios sin fe. La palabra de Dios tiene mucho que decir acerca del miedo. Miremos primero lo que Dios dice acerca del miedo, y luego veremos como lidiar con el.

“Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy… 6Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 7Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 9Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:2-9

Si alguna vez alguien tuvo un buen motivo para tener miedo, ese era Josué. Por años, Josué trabajó bajo el liderazgo de Moisés. Ahora, de una vez, Josué ya no tenía a Moisés para consultarlo. ¡Josué era responsable de más de un millón de personas! Él tenía que guiarlos a la tierra prometida, pero eso no sería fácil. Mire, ¡cada hombre, mujer y niño en esa tierra adoraba directamente y servía a espíritus demoníacos!

La brujería más poderosa de hoy en día probablemente no se compara con lo que estas personas practicaban. Por eso fue que El Señor exigió que toda la población de la tierra muriera. “Su iniquidad ha sido completa” No había esperanza para ellos. Pero poseían armas y ejércitos mucho más superiores que los que Josué tenía disponible.

En este primer capítulo de Josué, Dios le da el plan de como ser victorioso. Me he dado cuenta, al leer la Biblia, que Dios raramente repite lo que dice, y cuando lo hace más vale que nos sentemos y prestemos atención. Aquí, en apenas 9 versículos, Dios directamente repite lo que dice tres veces. “Esfuérzate y se valiente” ¿Qué es valor, al fin y al cabo? Si tiene valor, ¿Significa que nunca tiene miedo? NO. ¡Tener valor quiere decir operar a pesar del miedo! El Diccionario Webster define el valor como: “Fuerza mental o moral para aventurarse, perseverar y enfrentar el peligro, miedo o dificultad”

¡La clave completa para el éxito de Josué tenía que encontrarse en su habilidad para manejar el miedo! Si Josué se hubiera rendido al miedo, él y toda la nación de Israel hubieran sido derrotados. ¿Lo ha llamado Dios a que se levante y haga algo para Él? Él lo ha hecho en la vida de muchas personas, pero ellos se han quedado en casa esperando a que Dios provea todo con anticipación. Quieren permanecer cómodos.

Quieren que Dios les de un millón de dólares para comenzar. ¡Dios no trabaja así! La primera batalla que Josué enfrentó fue contra Jericó, que era una ciudad y ejército mucho más fuerte de lo que Josué tenía. No tengo ninguna duda de que los demonios estaban ocupados poniendo todo tipo de pensamientos en la mente de Josué. “¡No puede derribar esa ciudad! Mira que altas son sus murallas.

¡Mira lo gruesas que son! ¿Quién eres tu para creer que puedes ganar en contra de esa ciudad con tu pequeño ejército?” Josué tuvo que pelear con estos pensamientos y pararse en la palabra que Dios le había dado. “Nadie te podrá hacer frente…” (Josué 1:5)

Interesantemente, Dios mismo uso al miedo como un arma en contra de la gente en Jericó. Mire lo que la prostituta Rahab le dijo a los espías que fueron a Jericó: “Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros.” (Jos 2:9) Permitir que el miedo lo domine es el primer paso a la derrota.

Jesús también habló acerca del miedo. Aquí están apenas unas pocas cosas que Él dijo mientras estaba aquí en la tierra.

“El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa? 26Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.” Mateo 10:24-31

“Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.” Marcos 5:36

“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Lucas 12:32

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” Juan 14:27

Claramente, Jesús entendía que todos nos enfrentamos con el miedo, pero también nos dijo que no teníamos que permitir que nos controlara.

Las palabras finales acerca del miedo están en el libro de Apocalipsis. Estas escrituras le muestran sin ninguna duda que tan serio es este tema para Dios.

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” Apocalipsis 2:10

“ El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.” Apocalipsis 3:5

El miedo no nos permite vencer. Si permitimos que el miedo nos controle, no obedeceremos a Dios. Si no obedecemos y vencemos, entonces Jesús nos dice claramente que Él no borrará nuestro nombre del Libro de la Vida, iremos al cielo. Si no está en el Libro de la Vida, entonces pasaremos una eternidad en el infierno.

NOTA: Lidiar con el miedo no es una opción, es un requisito si queremos ir al cielo.

Eso es exactamente lo que Jesús dijo en Apocalipsis 3:5 que citamos arriba.

Veamos otra escritura:

“El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. 8Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” Apocalipsis 21:7-8

El versículo 8 hace una lista de aquellos que no entrarán al cielo. ¿Cuál es el punto número uno en la lista? ¡Los cobardes! Cobardes son las personas que permiten que el miedo controle sus acciones.

¡Es interesante que los cobardes son mencionados aún antes que los asesinos! Es obvio que Dios no puede soportar a un cobarde. Así que no se engañe a si mismo creyendo que Dios “entenderá” su debilidad, de que usted simplemente “no puede controlar su miedo”. Dios no “entiende” su negación a lidiar con su miedo. Él la condena. ¿Por qué? Porque Jesús pagó el precio de sus temores en la cruz. Usted PUEDE controlar su miedo, porque Dios desea ayudarle a hacerlo.

NOTE: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13

Como tratar con el Miedo

Hay dos manera diferentes de temor: temor natural humano, y miedo demoníaco. Por favor recuerdo, los espíritus demoníacos pueden, desde fuera de usted, inyectarle temor. Lo pueden hacer en una fracción de segundo. Puede tener paz un momento, ¡y un instante más tarde estar consumido por temor! Usualmente, el miedo demoníaco es irracional y fuera de proporción a lo que sucede. Por ejemplo, a veces las personas se despiertan en la noche con un sudor frío, en terror total. Ese es miedo demoníaco.

Tal vez usted tenga que salir de la casa por algún motivo después que oscurece. Repentinamente, está envuelto en temos. Sin ser amenazado directamente por alguien o algo, no tiene motivo por el cual tener miedo. Una vez más, este es un ejemplo de miedo demoníaco.

El temor demoníaco es el tipo de temor con el cual es más fácil lidiar. Simplemente reprendalo en el nombre de Jesús. Recuerde Lucas 10:19 y Marcos 16:17. Usted tiene completa autoridad sobre el miedo demoníaco en el nombre de Jesús. Simplemente abra su boca y hable en voz alta y diga: “¡Miedo! ¡Quítate de mi ahora mismo en el nombre de Jesús! ¡Sal de aquí y alejate de mi! No te voy a tener.

Temor, ¡sal en el nombre de Jesús!” Tal vez tenga que repetir estas frases más de una vez, pero tiene que dirigirse al temor directamente y mandarle a que lo deje en el nombre de Jesús. Ejercite toda su voluntad en contra de él al reprenderlo, y tendrá victoria sobre el. Vuelva su mente a la escritura y las promesas de Dios para usted.

El temor natural humano es algo muy diferente para tartar. Yo, Rebecca, nací en una familia que estaba completamente controlada por el miedo. El padre de mi padre murió cuando él apenas tenía 17 años. Habían cinco hijos en su familia. Vivían en una granja, y su padre había puesto una hipoteca muy grande en la granja para comprar un tractor y maquinaria, ya que los tractores apenas se habían vueltos ampliamente disponibles. Muy poco después de la muerte de su padre, vino la gran depresión de la década de 1920. Mi padre tenía tres trabajos para que la granja siguiera en pie y alimentar a la familia. Su temor constante era que perderían todo y morirían de hambre.

Mi padre nunca superó ese temor. Nunca se metió en deudas ni en nada después de eso, ni nunca tomó ningún riesgo o algo parecido.

Mi madre, del mismo modo, vino de una familia llena de temor. Tenía miedo casi de todo. Crecí rodeada por el temor.

El grupo religioso en el que crecí usaba el temor como una herramienta para mantener a todos en línea y obedientes a las reglas del grupo. Nos dijeron que si alguna vez dejabamos el grupo, perderíamos nuestra salvación y estaríamos condenados al infierno. Estabamos atados por tantas reglas y leyes ridículas que eran constantemente cambiadas al antojo del los líderes del grupo. Yo obedecí las reglas al crecer porque amaba a mis padres y no quería causarles dolor o problemas. Nunca me dí cuenta cuanto miedo había en mi vida hasta que me salí del grupo la primera vez cuando tenía 26 años y me había ido de casa para ir a la escuela médica. Después de que hice a Jesús el Señor de mi vida, una de la primeras cosas con las que Él empezó a lidiar fue mi temor.

Al empezar a crecer en el Señor y aprender a escucharlo hablarme, el Espíritu Santo fue rápido para mostrarme que si desobedecía al Señor porque tenía miedo de hacer algo, ¡había negado a Cristo! Rápidamente aprendí a salir y hacer cosas sola, aprendiendo a confiar en Dios para protegerme. Pero el trato final de Dios con el temor en mi vida no vino sino hasta muchos años más tarde.

La lección final vino un año después de que Daniel y yo nos casamos. Escribí acerca de esto en Maldiciones sin Quebranta, Y De Pie Sobre La Roca. La familia de Daniel se levantó en contra nuestra y acuso a Daniel de crímenes que el no cometió. En una noche perdimos todo lo que teníamos, nuestra casa, todas nuestras pertenencias, nuestros vehículos y nuestras finanzas. No nos quedó nada sino la ropa en nuestras espaldas y el vehículo que estabamos manejando.

Muy poco después de eso Daniel fue arrestado y tirado en prisión. Habíamos intercambiado nuestro carro por una pequeña casa de motor remendada que tenía goteras cuando llovía. Ese era mi hogar, así como estaba. Fue una època muy terrible en mi vida.

Mi amado esposo había sido llevado de mi lado y yo no podía verlo sino una vez a la semana, y a través de un vidrio. ¡Ni siquiera lo podía tocar!

Cada amistad que teníamos se había vuelto en contra nuestra excepto por una pareja. Vivía en un estado de puro terror. No creía que algún día estaría de vuelta con él. Al poco tiempo, fue transferido de la prisión de la ciudad donde estabamos a otra prisión.

Los oficiales de la prisión no me decían a dónde había sido transferido. Tuve que esperar varios días hasta que Daniel pudo conseguir un teléfono y llamar a nuestros amigos. Me fui en la pequeña casa móbil, sola, y manejé a través de todo Estados Unidos hacia donde Daniel estaba. Tan pronto como conseguí un abogado que empezó a investigar, Daniel fue transferido de esa prisión a otra en el lado opuesto del país. Una vez más los oficiales me dijeron que había sido transferido, pero no me decían a dónde. Tuve que esperar casi una semana antes de que Daniel pudiera conseguir hablar por teléfono. Esto pasó vez tras vez por 40 días. ¡No tengo palabras para describir el terror, el desánimo y la agonía de esos días! Perdí 40 libras en esos 40 días, así de estresante era. Fue cerca del final de ese período cuando el Señor trató conmigo en el tema del temor.

Manejaba a través de las Montañas Rocosas una noche cuando tome un mal cruce y me perdí. Estaba oscuro y llovía y no podía encontrar las señales de la carretera. Parecía que al mismo tiempo estaba en medio de la nada sin una idea de que dirección tomar. A media noche, el viento se había vuelto tan severo que sabía que no era seguro manejar más. Una casa de motor no es segura cuando hay fuertes vientos. Si el viento la golpea lateralmente, puede muy fácilmente darse vuelta. Encontré un espacio y me estacioné a un lado de la carretera.

Tenía que cambiar la orientación de la casa cada media hora para mantenerla de frente al viento. Según el viento cambiaba de dirección, se movía severamente, y tenía miedo de que se iba a dar vuelta. Toqué fondo esa noche. En desesperación clamé al Señor, “Padre, por favor, ¿Qué quieres que aprenda de todo esto?” Verá, yo sabía muy bien en ese entonces de que si usted está en un valle, la manera más rápida de salir es aprender las lecciones que Dios quiere que aprenda en ese valle. Admito con libertad, quería salir de la situación en la que estaba. Mis motivos para esa oración eran puramente egoístas, pero Dios en su gracia me contestó de todos modos.

Su respuesta fue rápida y clara. “¡Tu temor a Mi es pecado!”

Me quedé sorprendia. Cuando pensé al respecto, no entendí. Repliqué, “Pero Señor, Tu palabra dice que el temor a Dios es el principio de la sabiduría. No entiendo.” (Proverbios 1:7)

“Tú no me temes de esa manera. Esa escritura quiere decir un temor reverencial a Mi. Tú tienes miedo de lo que Yo pueda permitir que suceda en tu vida,” fue Su respuesta.

La respuesta de Dios fue tan directa y cierta, que abrió las puertas de mis emociones. Siempre he creído en ser honesta con Dios porque Él sabe como nos sentimos de todos modos. No podemos ocultar nada de Él. Estaba tan indispuesta que empecé a gritar:

“¿Miedo? ¡¡Miedo!! ¡¡Claro que sí!! ¡Y con mucha razón si puedo añadir! ¡¡¡Sólo mira lo que Tú ya has permitido que venga a mi vida!!!”

Empecé a caminar de un lado hacia el otro en la casa de motor, llorando. Pero todo lo que Dios diría era, “Tu temor es pecado.”

Finalmente me calmé y dije, “Esta bien, Señor, yo sé que Tú nunca mientes, si Tú dices que es pecado, entonces es pecado. Pero por favor, dime, ¿Cómo puedo lidiar con este temor? ¿Cuál es la cura para mi miedo?

El Señor me contestó con una palabra: “CONFIA……Confía que tengo una razón lo suficientemente buena para lo que he permitido que suceda en tu vida, aún si nunca sabes cuál es esa razón.”

Pensé en eso por un tiempo. No quería aceptar lo que Dios había permitido en mi vida porque era más doloroso de lo que yo creía poder soportar. Sin embargo, no había escape en esta situación. Tenía que atravesarla de algún modo. Finalmente, con un profundo suspiro tomé una decisión.

“Está bien Señor, acepto eso. Ahora hago una decisión en mi libre albedrío de confiar en Ti en esta situación. Confío que tu razón es lo suficientemente buena, confío en ti con toda mi mente y corazón.

Pero, Señor, tengo que ser honesta, ¡mi estómago confía en Ti! Está hecho nudos, y no puedo controlar a mi estómago haga lo que haga. ¿Cómo puede ser controlado este miedo natural humano?”

“Esa clase de temor puede ser detenido solo si hago una obra puramente sobrenatural en tu vida. Cuando cualquier ser humano está en circunstancias de tortura o de peligro de muerte, la única manera en la que pueden estar completamente sin temor es si hago una obra sobrenatural en sus vidas,” Contestó.

“Entonces,” pregunté, “¿Harías esto por mi, Señor?”

“No, no lo hare,” fue la respuesta.

“¿Pero por qué no?” Pregunté, frustrada.

“Porque no tienes la suficiente confianza,” fue Su pronta respuesta.

Me estaba frustrando bastante para este entonces. “Pero Señor, he decidido confiar en Ti con toda mi mente y corazón. No puedo hacer más que eso.”

“Aún no confías en Mi lo suficiente,” fue la firme respuesta.

“¿Pero cómo puedo ganar la suficiente confianza para que tú hagas esta obra sobrenatural en mi vida?” pregunté.

“Solo hay un camino – ¡en el fuego! Voy a permitir que camines por el fuego vez tras vez. Cada vez tu confianza crecerá. Te dejaré caminar por el fuego una vez más y más hasta que puedas caminar a través de llamas literalmente y no te tocarán.”

¡Eso no era lo que yo quería oir! “Oh Señor,” exclamé, “En verdad espero que esa no era una palabra de profecía, me habré muerto de un ataque al corazón mucho antes de que eso suceda!”

“Mi punto exactamente,” contestó el Señor. “Estoy determinado a que tu confianza crezca, y cuando lo haga tu temor disminuirá. Yo SE lo que estoy haciendo en tu vida.”

Ese fue el final de la comunicación de el Señor conmigo en ese momento. Estaba insatisfecha, pero sabía que no tenía opción sino inclinar mi cabeza, aceptar la voluntad de Dios, y caminar en el valle lo mejor que podía. La escritura que pasaba por mi mente en esos días era:

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;. . .” 1 Pedro 5:6

Aprendí una lección vital esa noche. Algunos de ustedes leyendo esta carta están atravesando el fuego en este momento. Tal vez Dios está permitiendolo para que su confianza en Él crezca. No se desanime, Dios ESTÁ en control de su vida. No olvide la última parte del versículo que acabo de citar:

“ . . . echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” 1 Pedro 5:7

Dios quiere levanter un ejército de guerreros para hacer grandes proezas en estos últimos y difíciles días. ¿Quiere ser parte de ese ejército? Entonces tiene que aprender a controlar el miedo. Su confianza en Dios tiene que crecer más y más. ¿Por qué? Porque “las grandes proezas” ¡sólo se logran bajo las más difíciles circunstancias! No en los tiempos buenos.

La próxima vez que tenga miedo, primero reprénda cualquier espíritu demoníaco intentándo poner miedo en usted en el nombre de Jesús, y luego haga una decisión consciente de confiar en Dios!

“Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre;

Me oprime combatiéndome cada día.

2 Todo el día mis enemigos me pisotean;

Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia.

3 En el día que temo,

Yo en ti confío.

4 En Dios alabaré su palabra;

En Dios he confiado; no temeré;

¿Qué puede hacerme el hombre?

Salmos 56:1-4

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4 comentarios en “Victoria sobre el miedo,

  1. gracias por estas palabras alentadoras este testimonio ,sobre el miedo y el confiar en DIOS me ayudan mucho ya que estoy pasando por ese proseso de aprender a confiar en DIOS

  2. Primeramente le doy gracias a nuestro Sr. JESUCRISTO por su grande bondad y misericordia, por medio de esta leccion Dios me muestra ke él esta junto a mi en todo momento y que las cosas no son como uno quiere que sean sino a su Bendita voluntad. He pasado por momentos sumamente dificiles a mi corta edad de 17 años. pero le doy gracias a Dios porque me considero priviligiada de pasar por pruebas y luchas ya que despues de estas viene una grande VICTORIA EN CRISTO JESUS y un enorme pero de gloria como dice en su palabra!!!!!! Que Dios les llene cada dia mas de sus Bendiciones y les prospere en todo momento.

    Amen.

  3. Hola les cuento espero un bebe muy hermoso su nombre es Joaquin Alonso Diaz Godoy, la verdad es ke mi embarazo no ha sido nada de facil. Ya ke perdi un bebe anteriormente, he tenido mucha angustia y miedo todo este tiempo, necesito decirle esto alguine y kien mejor ke ustedes. La verdad es ke soy muy creyente de Dios y se ke todo saldra bien pero la aflixion que me da cuando me viene este miedo es terrible y no se la doy a nungun ser humano. Pienso en ke algo va a sucederle a mi bebe y ke no alcanzare a conocerlo y menos a griarlo. kiero esta bien sobretodo ahora ke ya falta tan poco para ke nasca mi hijito amado, la verdad es ke le oro muxo a mi Dios pero no se como decirle ke me arranke este temor ke me abruma y amarga este periodo tan bello.
    Solo espero en el y les pido a ustedes ke oreren por nosostros 2 de veras necesitamos la paz de nuestro ´padre celestial.

    Gracias Ante mano….

    Baby

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