Ciertamente Dios es bueno

Sacerdotes,

Dios les bendiga grandemente, una vez más mi amiga Mariela al pasar por situaciones un poco dificiles escribe desde lo más profundo de su corazon acerca de la bondad de Dios, y es que encontrar bueno a Dios cuando la situacion nos esta ahogando es todo un reto para nuestra alma.Yo les invito que puedan leer sobre la bondad de Dios en medio de cualquier circunstancia.
salmos 73

Con Amor,  Kenia Mir

 

 Tema: “Ciertamente Dios es bueno” Cita Bíblica: Salmo 73 / Habacuc 1 – 3

¡Pero que duro es en ocasiones reconocer nuestras fallas y cuan hermoso ver como aun fallando Dios no nos ha dejado! Recibí la visita anoche de una dama joven de la iglesia a la que he comenzado ha asistir, estuvimos dialogando un rato y en medio de la platica, muy edificante por cierto, ella hizo una expresión que llego a mi corazón.No solo por las palabras que pronunció, sino por la emoción que reflejó al decirlas. Recostó la espalda en el mueble, como quien se deja caer porque sabe que alguien le recibirá y no le dejará golpearse en el suelo, y exclamó: “De verdad que Dios ha sido bueno”. Esas sencillas palabras no salieron por obligación o por costumbre, mucho menos porque faltaban palabras, mas bien brotaron de un corazón para el cual Dios ha sido bueno. Me recordaron los pasajes en los que el Espíritu Santo me ha puesto a caminar en estos días, el Salmo 73, en donde el salmista hace una expresión similar: “Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.”

¿Alguna vez te has sentido molesta/o al ver como otros que no temen ni sirven a Dios, progresan? Como rebosan de salud, nada les preocupa, no tienen problemas, se llenan de vanagloria y orgullo; en sus rostros se pueden leer sus malos pensamientos, hablan de todos. Con sus palabras y actos blasfeman a Dios. Y aun así hay gente que los consulta y cree todo lo que dicen. No se preocupan de nada, y cada vez son más ricos y exitosos. Pues yo lo medite estas ultimas semanas y como el salmista hoy digo: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos.”

El salmista nos relata su experiencia y resulta muy acertada, me suena mas a un experimentado amigo dándome un consejo y hoy lo quiero compartir contigo. Este pasaje me hace recordar al profeta Habacuc, que indignado acude ante Dios y cuestiona como es que utilizará a una nación mas pecadora y vil que ellos, para castigarles. La respuesta de Dios no fue la respuesta que Habacuc fue a buscar, Habacuc pidió explicación y Dios le habló de lo terrible que seria el castigo y lo fuerte que seria el ejército enemigo. Pidió misericordia, se quejó porque entendía que no era justo las calamidades que vivía y vivirían a manos de gente tan perversa, no debía Dios destruir a esa nación tan pecadora primero, mas Dios le describió la magnitud de la destrucción que ocurriría. Habacuc salió de la presencia de Dios sin recibir la respuesta que deseaba escuchar, sin embargo algo ocurrió en él en la presencia de Dios. Pues vemos a Habacuc al final ya no lamentando su desgracia ni cuestionando la manera de Dios obrar, sino haciendo una de las declaraciones de fe mas poderosas que se registran en las Escrituras (Habacuc 1-3).

Como Habacuc o tal vez como el salmista nos vemos en muchas ocasiones. No entendemos como es que nuestra fidelidad a Dios no se ve recompensada ante la infidelidad de los demás. Nos duele tener que pasar tanto trabajo para lograr algo que otros obtienen fácilmente. Ese dolor se convierte en amargura y sentimos un ardor en el corazón cuando pensamos en lo mucho que nos hemos guardado y en las cosas de las que nos hemos abstenido de hacer, solo por no faltar a Dios en nada y ser su deleite y sin embargo pareciera que nada tiene recompensa. Sabes, eso es exactamente la crisis que llevo al salmista a plasmar el Salmo 73.

En su angustia expresó: “Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.” Cuando realizamos este tipo de ejercicio infructuoso nos vemos en varios peligros:

<!–[if !supportLists]–>1) <!–[endif]–>Nuestros pies se deslizan y nos vemos al borde de caer: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos.” La Biblia en Lenguaje Sencillo lo dice de una forma que me gusta mucho, porque lo expresa exactamente como yo lo diría: “Yo estuve a punto de pecar; poco me faltó para caer, pues me llené de envidia al ver cómo progresan los orgullosos y los malvados.” Lo primero que debemos entender, entonces es que detenernos a contemplar como prosperan los que no viven conforme a lo que nuestro Dios establece, nos pone en riesgo de caer en su misma o peor condición. Si, usé la expresión “los que no viven conforme a lo que nuestro Dios establece” a propósito. Pues aunque el salmista utiliza la palabra “impío”, en ocasiones no solo el mirar a los impíos nos pone en esta crisis, tambien el observar a otros que se dicen llamar “cristianos” y no muestran testimonio de ello. Y los vemos despasearse alardeando de su “flojera” espiritual y de lo bien que les va siendo solo espectadores, que nos hacen pensar: “Y yo que tanto me mato orando y escudriñando las Escrituras y que busco agradarte mas y todo me sale mal” he escuchado a otros decir: “parece que cuanto menos compromiso tienen, mejor les va”. Pero que va, el problema no esta en el que en su “flojera” prospera, sino en los que nos detenemos a mirarlo. Lo que realmente estamos viviendo es lo que he llamado una “crisis de presencia”. Ya pronto te explico que es eso.

<!–[if !supportLists]–>2) <!–[endif]–>Traemos amargura a nuestra alma: dijo el escritor sagrado: “Se llenó de amargura mi alma”. Claro, es de esperarse pues el “gozo del Señor es nuestra fuerza” y si ya no experimentamos ese gozo y gusto por servir a Dios lo que resta es amargura. No creas como muchos, que equivocadamente piensan que se pueden vaciar de Dios y quedarán vacíos. Somos vasijas diseñadas para estar llenas, si viertes lo de Dios que hay en ti, no pienses que quedarás vacío. Más bien, a medida viertes lo de Dios, te llenas de dolor, rencor, amargura, resentimientos, ansiedad, soledad… no creo que necesite continuar, tú lo sabes bien. Si encontramos amargura en nuestro corazón es porque se ha perdido parte de lo que Dios nos ha dado.

<!–[if !supportLists]–>3) <!–[endif]–>Nos vemos físicamente afligidos: “Y en mi corazón sentía punzadas.” Vaya realidad, esto si lo he estado sintiendo. Hace unas semanas mi corazón ha venido latiendo a todo galope, es lo que médicamente se denomina “taquicardia” y puede ser señal de una cardiopatía seria, como un ataque al corazón. No bromeo, ahora entiendo porque hay tanta gente de Dios padeciendo del corazón. Es el asiento de nuestras emociones y es el órgano que menos cuidamos. Le damos cada mal rato, hasta que el pobre se enferma. Muy poco pensamos en que Dios nos ha diseñado para deleitarnos en su presencia y alli hay paz, plenitud de gozo y delicias siempre y para siempre. Un corazón que fue diseñado para ese ambiente, explota cuando lo sacamos de ahí y lo exponemos a tanta amargura. ¡Disminuyamos nuestra frecuencia cardiaca, bajemos el ritmo, te invito a olvidar al que prospera sin Dios! Sino me crees que estas destrozando tu corazón, obsérvate cada vez que ves a otro obtener sin problemas lo que llevas años tratando de lograr, notarás como tu corazón se acelera y late forzosamente; ¡cuidado y hasta te dan las punzadas del salmista!

<!–[if !supportLists]–>4) <!–[endif]–>Cuestionamos el valor de ser fieles a Dios: “Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia”. Esta es la mas triste de las conclusiones ¿sabes porqué? Porque el pronunciarla es señal de que nos hemos dejado engañar por nuestros ojos, y que estos ya no están puestos en su razón de ser que es Dios. Es una señal de “alerta”, una advertencia de lo que te había mencionado antes la “crisis de presencia”. Si en algún momento te sorprendes en este punto, sin lugar a dudas estas atravesando por ella.

Hoy en día todo es una crisis, pues he aquí una que nos afecta con más frecuencia de lo que muchos podrían creer. El salmista dijo al final del Salmo 73: “Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos. La “crisis de presencia” no es otra cosa que los sentimientos que nos sobrevienen cuando queremos encontrar respuesta a las interrogantes que hemos formulado, por lo que vemos fuera de la presencia de Dios. El salmista se puso a contemplar como prosperaba el impío y casi se desliza, Habacuc dice en su queja: “¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.” El mismo dice “delante de mi” no delante de ti (Dios). Ese es el inicio de nuestra crisis de presencia, lo que vemos delante de nosotros a través de nuestros ojos, cuando pasamos menos tiempo con Dios y más tiempo con los demás. Dejamos de ver su proposito, guianza y provision y comenzamos a ver violencia, dolor e injusticia. Terminamos abatidos y como el salmista midiéndonos por los que el mismo llamo “impíos”.Nuestra vara para medirnos es la presencia de Dios y en esa siempre encontraremos crecimiento, más que éxito victoria, más que prosperidad abundancia y más que placer deleite. Es lo que le aconteció a Habacuc, ¿recuerdas que lo había mencionado antes? A esto me refería: “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.” Habacuc experimentó una transformación emocional impactante, en la presencia de Dios, al punto de no cuestionar mas sus juicios y comenzar ver sus propósitos y añade: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.” Entendió que su lugar es anclado en la fe y que todo el que se levanta sin Dios de un solo soplo caerá, mas aquellos que confiamos y vivimos para Dios nos mantendremos firmes y alcanzaremos nuestra recompensa eterna.

Visualiza conmigo esta ultima escena y deléitate en ella, repite estas palabras del salmista si gustas: “Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.” Que hermoso cuando regresamos a la presencia de Dios, nos damos cuenta que aunque salimos por un breve tiempo de ella, hasta donde fuimos su mano nos sostuvo. Ahora entiendo, “casi me deslice” pero no me caí porque su mano sostenía mi mano derecha. ¡Señor, no solo nuestra mano derecha sino todo lo que somos tómalo en tus manos y sostennos hasta que lleguemos a ti. Pues tu eres nuestra porción aquí y nuestra heredad en los cielos y definitivamente, aquellos que hemos gustado de tu presencia y vida, nada queremos aquí en la tierra, nuestro tesoro esta en los cielo, nuestro tesoro eres tu!!!

“Dios mío, yo estuve muy afligido; me sentí muy amargado. He sido muy testarudo; me he portado mal contigo…A pesar de todo, siempre he estado contigo; tu poder me mantiene con vida, y tus consejos me dirigen; cuando este mundo llegue a su fin, me recibirás con grandes honores. ¿A quién tengo en el cielo? ¡A nadie más que a ti! Contigo a mi lado, nada me falta en este mundo. Ya casi no tengo fuerzas, pero a ti siempre te tendré; ¡mi única fuerza eres tú! Los que se apartan de ti acabarán por ser destruidos; los que no te sean fieles acabarán perdiendo la vida.

Pero yo estaré cerca de ti, que es lo que más me gusta. Tú eres mi Dios y mi dueño, en ti encuentro protección; ¡por eso quiero contar todo lo que has hecho!”

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Un comentario en “Ciertamente Dios es bueno

  1. NO ENTIENDO PORQUÉ NO ESCRIBEN ALGO DE MARÍA LA MADRE DE JESÚS. UNIDOS EN EL ESPÍRITU DE AMOR LOS SALUDO MUY FRATERNALMENTE

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