Las cuatro preguntas de Dios.

Sacerdotes,

Dios les bendiga mucho, aqui tengo a mi amiga Mariela Picon, una vez más con una excelente meditación acerca de las 4 preguntas de Dios. 

Al leer podemos tomarnos el tiempo en contestar  las 4 preguntas que Dios está haciendo hoy día;  preguntas que son tan necesarias responder para el bien de nuestras vidas espirituales. 

Espero que las cuatros preguntas de Dios, puedan hoy aclarar cosas que tu corazón necesita tener con claridad. 

Dios te bendiga mucho sacerdote. 

“Las cuatro preguntas de Dios”Base Bíblica: Génesis 3.9-13 “Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: — ¿Dónde estás? El hombre contestó: —Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí. — ¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? — Le preguntó Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer? Él respondió: —La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí. Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer: — ¿Qué es lo que has hecho?” (VRV 1960)Esta mañana leía el capitulo 3 del libro de Génesis, repentinamente el Espíritu de Dios fijo mis ojos en los versos 9 al 13, exactamente en las cuatro preguntas que discurren entre ellos.  Y cuanto mas las leía mas las releía llego un punto tal en que aquellas cuatro preguntas saltaron de las páginas de
la Biblia y chocaron con mi corazón.  Y ya no eran Adán y Eva los que respondían aquellas cuatro preguntas, era yo misma quien era cuestionada, fue entonces cuando entendí lo que Dios preguntaba realmente. Y que hermoso tiempo de sanidad y restauración pase con Dios tratando de responderle sus cuatro divinas preguntas.
El autor del relato busco plasmar detalles en el mismo que nos ayudaran a entender que a partir del momento en que Adán y Eva comieron del fruto del árbol del cual Dios mismo les había instruido no comer, varios sucesos trascendentales para la humanidad tomaron lugar.  En primer lugar, efecto inmediato producido por el fruto, Adán y Eva tuvieron conocimiento del bien y del mal, conocimiento que hasta el momento estaba limitado a Dios en su soberanía, tal conocimiento activo en su naturaleza la ponderada lucha entre el bien y el mal. Segundo, sus ojos fueron abiertos, haciendo y percibieron su desnudez física. Tercero, como consecuencia de conocer su desnudez, sintieron vergüenza y miedo de ser visto. Cuarto, hicieron su naturaleza vulnerable al miedo y la vergüenza, dominados por estos sentimiento, corrieron a cubrirse.  Algún tiempo después, muy temprano en la mañana ellos escucharon a Dios que recorría todo el huerto.

Al escucharlo Adán y Eva presentaron otro efecto del comer del árbol, huir a esconderse para que Dios no los viera. Podemos pensar que lo común hasta aquel momento era que corrieran, pero al encuentro con Dios y sus corazones rebosaran de alegría por encontrarse con la mirada de su Creador.  Mas ahora corren pero a esconder de Dios y sus corazones tiemblan ante el miedo de ser alcanzados por la mirada divina.  Que contradictorios se tornaron los sucesos para Adán y Eva de un día a otro.   A partir de este momento cuatro preguntas de Dios resonarían de generación en generación.  Mucho se ha dicho de las respuestas de Adán y Eva. 

Mas hoy no quiero enfocarme en las respuestas sino mas bien en las cuatro preguntas divinas y la profundidad que encierran en si mismas cada una de ellas. ¿Qué pregunto Dios realmente con ellas?  ¿Qué nos sigue preguntando hasta el día de hoy?      Veamos entonces, la primera de esas cuatro preguntas fue: “¿Dónde estás?”- esta primera pregunta de Dios, iban acompañada de un llamado directo, pues Dios llamo al hombre por su nombre.  Esto nos indica que esta primera pregunta era personal y dirigida a alguien a quien Dios conocía muy bien y con quien acostumbraba dialogar. Esta pregunta nos habla de posición.  Dios se dirige al hombre y le cuestiona sobre su posición, pero no una mera ubicación física, sino espiritual. En donde estaba en términos de su posición en Dios.  ¿Cómo es que Dios conociendo todas las cosas no conocía tambien en donde estaba Adán?  Ciertamente Dios sabía donde estaba, mas la respuesta no era para Dios sino para Adán mismo.  La pregunta era el resultado de Dios mirar y no ver al hombre en la posición espiritual en que lo había puesto.  Esto es entonces sobre lo que Dios le cuestiona.

  ¿Dónde estas?, sigue siendo la primera pregunta que Dios nos hace e insta a responder.  Nuestra posición espiritual debe ser motivo de reflexión.  ¿Dónde te encuentras con respecto a aquello en donde Dios te ha posicionado? Cuan cerca o cuan lejos estas del propósito de divino. ¿Dónde estas? Implica tu escalón o peldaño espiritual.  Estas en el nivel de gloria que Dios ha determinado que alcances o vives en completa oscuridad.  Estas en su presencia o vives huyendo de ella.  Cuando hablamos de los que huyen de Dios pensamos en los impíos o en aquello que una vez gustaron de Dios y tornaron su vista hacia atrás.Mas hay un marcado énfasis en este pasaje para dejar claro que quien es cuestionado no es aquel que nunca a conocido de Dios ni unio que se aparto, sino a aquel que acostumbra estar en la presencia y mirada de Dios a diario. Por tanto es a ti y a mi a quien Dios ha de preguntar: ¿Dónde estas?  Si al salir a nuestro encuentro sus ojos miran y no nos ven en el lugar que Dios ha señalado para nosotros.  La intención divina es que entendamos que El nos ha diseñado un lugar a cada cual y es el que debemos ocupar.  Dios no creo a Adán para que estuviese escondido entre la creación, sino para que enseñorease sobre ella.

¿Para que fuiste creado? ¿Fue para que anduvieras afanado y turbado con tus responsabilidades, para que estuvieras preso de la ansiedad o del miedo? ¿Para que establecieras tu lugar y espacio en medio de un mundo que muere sin Dios?; ¿o te creo para gloria suya, para que proclamaras su nombre y poderío sobre todo imperio de las tinieblas? ¿Te llamo a estar escondido o te llamo para ser luz que alumbra y sal que da sabor? Efesios 1.11 (BAD) nos recuerda el propósito para el cual fuimos creados: “Es en Cristo que sabemos quienes somos y para que vivimos. Mucho antes que oyéramos de Cristo, El nos vio y nos diseño para una vida gloriosa, parte de su propósito general en el que trabaja en todo y para todos .”.  Medita entonces: ¿donde estas en el plan maestro, glorioso y eterno de Dios?
La segunda pregunta:
¿Y quién te ha dicho que estás desnudo?: apunta a la condición de Adán.  Desnudes, es símbolo de estar expuesto, en desventaja, vergüenza, culpa, miedo a ser visto tal y como es; limitación y lejanía. Pues quien esta desnude no se expone ante nadie más bien guarda distancia de todos hasta que se cubre.  Cuando Adán declara que esta desnudo, se refiere a su condición física, mas cuando Dios le pregunta sobre quien le instruyo sobre eso, lo hace para que Adán entendiera que ese conocimiento de su condición que recibió no provenía de Dios, pues ¿porque sentir vergüenza de estar desnudo en su presencia si ese había sido su estado desde que fue creado?  Que curioso no te parece, cuantas veces tratamos de encubrir lo que somos y como estamos ante Dios, pues nos ocasiona vergüenza o miedo que nos vea así, nos sentimos como desnudos ante El. Sin embargo, así hemos estado siempre ante su mirada.
Nuestras apariencias podrán engañar a todos pero ante Dios estaremos siempre a corazón desnudo.  ¿Quién te ha dicho entonces que tú desnudes es motivo de vergüenza? ¿Quien te ha dicho que estas en desventaja? O ¿Quién te ha instruido que no tienes la capacidad o potencial para ser quien Dios ha dicho que serás? Si, Adán estaba desnudo, pero cuando eso le había ocasionado distanciamiento de Dios. Cuando dejo su lugar en Dios, cuando saco sus pies de la posición en la que había sido puesto.  Cuando nos movemos de donde Dios nos ha puesto, comenzamos a vernos incapaces, desaventajados, en minoría o menos para ser quienes Dios ha determinado que seamos.  Piensa en las veces que has estado en la presencia de Dios, ¿Cuántas de ellas has pensado o reparado en cualquiera de tus limitaciones? Es porque en Dios su gracia nos basta y en ella nunca estaremos en desventaja. El enemigo sabe eso, por eso lo mismo que hizo con Adán y Eva quiere hacerlo con nosotros, hacer que salgamos fuera de nuestra posición a un espacio descubierto y allí comienza a lanzar ataques a nuestras debilidades.  Lanza lodo para que te veas demasiado sucia/o como para ir delante de Dios otra vez.

  No te parece que es bastante vieja su estrategia como para que le siga dando resultados.      La tercera pregunta divina: ¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer? Esta es una invitación a ser honestos con Dios. Te reitero que Dios conocía lo que Adán y Eva habían hecho, como conoce cada cosa que hacemos. Sin embargo, espera de nosotros que abramos nuestro corazón y reconozcamos cuando le fallamos.  Este es un proceso de entera sanidad, el reconocer nuestras faltas y errores nos permite evaluar desde una perspectiva clara lo que hicimos, pesar nuestras acciones y sus consecuencias, rectificar y lo mas importante, perdonarnos a nosotros mismos. Cuantos hemos vivido años culpándonos de algo e incluso castigándonos por algo que hace años tambien, Dios perdono y olvido. En ocasiones pretendemos ser más rectos que Dios.  Esta es la oportunidad para abrir el corazón y reconocer ante Dios y nosotros mismos que hemos fallado. ¿En que fallamos? Fallamos cuando gustamos de aquello que Dios nos ha advertido no debemos gustar o cuando participamos de lo que Dios no ha ordenado no participar. Cuando prestamos nuestras manos o nuestros sentidos a actividades que no son aprobadas por Dios. No, si no estoy hablando solo de los pecados que siempre hemos considerado como grandes , sino de aun aquellas cosas que pudieran parecernos insignificantes pero que van alejándonos cada día del lugar de Dios para nosotras/os.

  Decía el Apóstol Pablo: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.” Y añade: Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago…Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí…Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.” Estemos alerta confesemos pues a Dios nuestras faltas y alcancemos oportuno misericordia y socorro.     Finalmente, la cuarta pregunta, ya no dirigida a Adán sino a Eva, pero tiene la misma extensión en tiempo que las anteriores: ¿Qué es lo que has hecho?  Es una oportunidad de evaluación de nuestros actos. Podríamos dirigirla a todas las áreas de nuestra vida.  Enfila nuestro este proceso a rendir cuentas.  Cuando Dios encara a Eva y le pregunta, hace una referencia a que hiciste con la autoridad que te di? ¿Por qué dispusiste de ella de esta manera?  Es una pregunta para que evaluemos la manera en que hemos invertido aquello que Dios nos ha dado.  Eva tenía autoridad, la gracia de Dios, tan así que Dios había plantado un huerto, lleno de hermosos paisajes y colores solo para que ella viviera junto a Adán. Eva debía responder como nosotros, ante un Dios que pregunta sobre lo que hemos hecho con nuestro tiempo libre.  ¿Lo hemos utilizado para escuchar voces que buscan desviarnos y arrancarnos del lugar que Dios ha diseñado para nuestro deleite y abundancia? ¿Qué es lo que hemos hecho con la autoridad que nos fue entregada, acaso la hemos cedido a otro o como Esau la hemos canjeado por un plato de lentejas? ¿Que has hecho con las experiencias que Dios te ha permitido vivir? Las has utilizado para bendecir y levantar a otros o las convertiste en tu eterno tormento y queja.  ¿Qué has hecho con tus errores? Los pusiste como lección para ti y para otros o los transformaste en un látigo con el que te golpeas cada vez que los recuerdas. Hoy Dios te pregunta ¿Qué has hecho con tus talentos, habilidades, ideas, preparación, bienes materiales, con tu fuerza, tus años, juventud, adultez, con la gente que a puesto a tu alrededor…? ¿Qué has hecho?Es tu tiempo de responder. Anímate nuestro Dios se pasea al aire de la mañana por el huerto de tu vida, no te escondas ni corras mas para no ser visto.  Sal a su encuentro encara sus preguntas y desnuda tu corazón. Deja que sea El quien cubra tus debilidades y flaquezas con su eterna bondad y misericordia.  Disfruto mucho ese pasaje en donde el apóstol Pablo cuenta la respuesta que recibió de Dios cuando le argumento sobre lo que consideraba (Pablo) era su mas grande debilidad: (2 de Corintios 12.9) “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” Asumamos pues la actitud de Pablo:” Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” Dios te llama a su presencia para un tiempo precioso de sanidad.

AMEN 

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