Voy a hacer algo nuevo!!

Heyy Sacerdotes,

Dios les bendiga grandemente.

Les cuento que mi amiga Mariela una vez mas es inspirada por Dios para escribir algo super, pero super alentador para todo aquel que tiene un llamado de Dios. Ahora te digo, levantate en el nombre de Jesus, animate, porque Dios hara algo nuevo en ti….

Dios te bendiga mucho,

Con amor, Kenia Mir.

Tema: “¡Voy a hacer algo nuevo!”
Isaías 43.16- 21
“Así dice el Señor, el que abrió un camino en el mar, una senda a través de las aguas impetuosas; el que hizo salir carros de combate y caballos, ejército y guerrero al mismo tiempo, los cuales quedaron tendidos para nunca más levantarse, extinguidos como mecha que se apaga: Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados. Me honran los animales salvajes, los chacales y los avestruces; yo hago brotar agua en el desierto, ríos en lugares desolados, para dar de beber a mi pueblo escogido, al pueblo que formé para mí mismo, para que proclame mi alabanza.”NVI

Escuché una ocasión alguien que dijo: “Recordar es vivir”, y me pareció que tenia su sentido, pero hay ocasiones en que recordar mas que vivir puede ser “morir”. Hay recuerdos que nos aniquilan, no hablo solamente de recuerdos tristes o desagradables. Sino tambien recuerdos de los “buenos tiempos”, ¿Cómo puede el recuerdo de un buen tiempo dañarme hoy? Te explico, muy a menudo recordamos las proezas que Dios hizo a favor nuestro en determinadas circunstancias difíciles. Y muy a menudo tambien sentimos nostalgia, al pensar que ya Dios no se moverá así, que solo fue un buen tiempo. Terminamos suspirando por volver a ver a Dios hacer lo que antes hacia, esto por que entendemos que hace mucho no lo vemos obrar a favor nuestro milagrosamente. Cuando traemos a la memoria aquéllas cosas que pasaron y estas aminoran la esperanza sobre las que Dios ha dicho que sucederán, más que edificarnos, pueden terminar por desenfocarnos. Mayor aun, en ocasiones no solo recordamos las cosas poderosas que Dios hizo en el pasado, sino que anclamos nuestra esperanza en ellas y decimos: “Que poderoso Dios en tal o cual situación, que tiempos tremendos aquellos”.

Ayer precisamente, traía a mi memoria y créanme que me deleitaba recordando las maravillas que he visto a Dios hacer en mi vida, un ejercicio muy productivo, por cierto, si te lleva a adorar a Dios por sus obras y te llena de fe para declarar que las que hace y ha de hacer serán mayores. Pero ese no fue mi caso, mas bien me invadió la nostalgia y un pensamiento surco mi mente, me pareció que hasta trataba de calmar el ímpetu de mi recuerdo diciéndome: “aquellos fueron buenos tiempos”. Sabes hoy, fui amonestada por el Espíritu Santo, sobre ese pensamiento y me llevo al libro del Profeta Isaías en el capitulo 43 y versos 18 – 24.

El pasaje comienza diciendo: “Así dice el Señor, el que abrió un camino en el mar…” Podía imaginar al pueblo de Israel el día en que salio de Egipto, iban cantando y entonando alabanzas al Señor. Apenas iniciaban su jornada y de repente cesaron los cánticos y el jubilo pareció extinguirse al verse de frente al mar Rojo. Ah!!! Fueron tantos los años cautivos en Egipto que habían olvidado que el mar Rojo esta de camino a allá. Pero el problema se acrecentaba, pues el faraón y su ejército les seguían para detenerlos.

Cualquiera pudo haber pensado que no fue Dios quien los sacó, que no era el tiempo o que Moisés no estaba bien conectado con Dios y se le olvidó la ruta que Dios le había dado. No te parece conocido eso, me recuerda todos los que se nos acercaron cuando estuvimos a la orilla de nuestro Mar Rojo, para decirnos que tal vez no era el tiempo de salir de Egipto o que habíamos equivocado la ruta. Pero, nada de eso, el Mar Rojo era absolutamente necesario para que conociéramos a un Dios que “abre un camino en el mar”.

Sabes que fue lo que aprendí frente a mi Mar Rojo, aprendí que si era hacia la tierra prometida que iba, hacia la tierra que Dios me había entregado, a ella no llegaría por los caminos que otros trazaron, sino por “un camino nuevo” que El crearía a mi paso. Un camino, no el o los caminos, ese camino El mismo lo abriría. Seguramente tu tambien aprendiste algo similar. A partir de ahí ni la falta de camino ni el mar fueron un imposible para nosotros. Pues hoy te habla el mismo que te dividió el mar para que lo cruzaras en seco y que hizo un camino para ti.

Y que hay de las “aguas impetuosas” esos fueron momentos realmente peligrosos. Me hace recordar a los discípulos, relata las Escrituras que: “De pronto se desató una tormenta. El viento soplaba tan fuerte que las olas se metían en la barca, y esta empezó a llenarse de agua.”(VLS). Fueron varias las ocasiones en que al seguir las indicaciones de Jesús “Pasa al otro lado” y con Jesús en la barca; nos sorprendieron tormentas tan fuertes que llenaron la embarcación de agua y tuvimos que pedir auxilio. ¿Recuerdas algún momento así? Y recuerdas tambien como saliste del, si Dios calmó la tormenta, Dios hizo una senda en tus aguas impetuosas y ese mismo Dios que trajo la bonanza en el mar, que preparó tu senda y que trajo seguridad es el mismo que te habla hoy.

Personalmente, lo que más me preocupó en momentos dados en mi caminar, fueron los que se levantaron para detenerme en el camino a la tierra prometida. La palabra dice “… el que hizo salir carros de combate y caballos, ejército y guerrero al mismo tiempo, los cuales quedaron tendidos para nunca más levantarse, extinguidos como mecha que se apaga…” Puedo ver a Israel a una temblando por el galope de los caballos de Egipto y recordando la furia de su fuerza. Oh, como golpearon esos galopes y marcha de hombres de guerra sobre nuestro corazón, hasta hacernos pensar que caeríamos a sus pies, y seriamos sacudidos como hoja secas. Mas Dios los hizo caer y como al Salmista nos dijo: “Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra mas a ti no llegaran…” Y sin duda alguna nuestros ojos vieron la salvación del Dios fuerte y hasta hoy no se han podido levantar, Dios extinguió su fuego. ¿Recuerdas como fue librada tu vida?, espero que tambien puedas recordar más allá de eso, a aquel que hizo tan poderosa obra en ti, porque es el mismo, que hoy te habla…

Hoy te habla aquel que ha hecho tan grandes cosas y te dice: “Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo!” Hoy te anuncia que hará nuevas maravillas. Pero ya debes soltar las cosas viejas. Seguramente objetaras y dirás, ¿como voy a olvidar lo que Dios hizo por mí? No es que borremos lo que Dios hizo, sino que dejemos de ver lo que Dios hizo como lo único que hará. Cuando miramos al pasado y vemos las maravillas que Dios hizo y nos aferramos a ellas para mantenernos creyendo en Dios, es decir vivimos en el pasado y del pasado; limitamos a Dios para obrar en nuestro futuro.

El no se moverá por que nos sostenga la nostalgia del poder con que obró ayer, sino porque mantengamos firmes nuestra fe en su poder para obrar hoy. Así que dejemos de suspirar una y otra vez por lo que fue y comencemos a mirar lo que ha de hacer. Neguémonos a contar la misma historia otra vez, es tiempo de contar las nuevas cosas que Dios esta haciendo. Dios anuncia que ha de hacer algo nuevo. Dios declara un tiempo nuevo y mas aun que “Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?” Será que contamos la misma historia porque no alcanzamos a ver lo que Dios esta haciendo ya en nosotros. No se si comprendes lo glorioso de esta palabra. No se si estas comprendiendo su profundidad y tu espíritu esta siendo marcado, pero el mío ha sido sacudido y lanzado hacia un poderoso mover de avance a través de ella.

Dios nos declara que ya, es decir en este preciso instante en que comparto contigo esta palabra, Dios esta haciendo cosas nuevas en tu vida, ya están sucediendo. Saca tu mirada del camino que abrió en el Mar Rojo, que ahora quiere mostrarte como “Estoy abriendo un camino en el desierto,” Ahora te corresponde cruzar el desierto, ya dominas el impedimento del Mar Rojo. Ya lo viste hacer un camino, ahora quiere demostrarte que puede hacerlo en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia. Tal vez estés pensando que el camino se acabo, y cuando recuerdas que abrió camino en el Mar Rojo, piensas: “era otro tiempo, otras condiciones, otro ambiente”, pero Dios te dice: suelta el Mar Rojo del pasado y toma tu desierto presente que quiero que veas como desde hace tiempo vengo abriendo un camino para ti en el. Te dice Dios “Ya esta sucediendo”.

Y que tal si olvidas las sendas en las aguas impetuosas y miras lo que Dios te quiere mostrar, hoy abre para ti “ríos en lugares desolados”. Lo ruidoso de la tormenta y el agua impetuosa paso, ahora Dios quiere revelarse en el silencio de tu “lugar desolado”. Hoy abre camino en tu desierto y hace brotar manantiales de aguas de vida en los lugares en donde estabas destinado a morir. Porque quien sobrevivirá en un desierto sin agua y donde la ha de encontrar. Pero nuestro Dios esta obrando en la soledad y en nuestro desierto hoy. ¿Como es que no lo ves? Todo a tu alrededor lo declara: “Me honran los animales salvajes, los chacales y los avestruces; yo hago brotar agua en el desierto, ríos en lugares desolados…” Las fieras del desierto lo declararan.

En tu desierto de seguro encontraras chacales, aquellos que están escondidos tranquilamente esperando que caigas para alimentarse de tus sueños y esperanzas, pero cuando tus soledades y desierto comience a emanar torrentes de agua, aun ellos honraran a Dios. Pues las aguas que serán sacadas para ti les alcanzaran y se rendirán ante el Dios que las hizo brotar. Las más temibles fieras, aquellos que planeaban mal contra ti y que parecen peligrosos, declararan que ciertamente Dios esta obrando un tiempo nuevo en ti, porque eres su especial tesoro. Abramos nuestros ojos y contemplemos su mano hacer maravillas por nosotros y en nosotros.

Así lo ha determinado para con nosotros: “para dar de beber a mi pueblo escogido, al pueblo que formé para mí mismo, para que proclame mi alabanza.” Todo lo hará para que cumplas aquello para lo cual has sido creado, ser su pueblo, proclamar la gloria de su nombre y ser su deleite. En este momento en ti se esta obrando un precioso milagro de Dios, abre tus ojos y contempla su salvación.

Dios anuncia que hará algo nuevo hoy… By Mariela Picon.

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