Lo que debes entender, por Mariela Picón

Sacerdotes,

Mi amiga una vez más vuelve a edificar nuestras vidas en base a sus experiencias, y es que la verdad es que muchas veces Dios nos permite atravesar situaciones para que entendamos en donde esta fundamentada nuestra fe. El pueblo de Israel, duró 40 años porque su corazón se había endurecido para no escuchar la voz de Dios. Por lo tanto su desierto fue provocado por su dureza de corazón, pero aun así Dios proveyó todas sus necesidades.

Espero que esta lectura pueda edificar sus vidas…

Tema: “Lo que debes entender”
Base Bíblica: Deuteronomio 8. 3-15

Quiero contarte como surgió este tema. Leyendo la Biblia hace unos días, el Espíritu Santo me llevo a este pasaje en Deuteronomio 8. Comencé a leer, y aunque sabía que Dios tenía reservado algo nuevo para enseñarme, no alcanzaba a verlo. Lo leí vez tras vez y ya casi me rendía, pero que detalles los de nuestro Dios, que al ver que no podía captar el mensaje, me dio algunos días y volvió a llevarme al mismo pasaje. Esta vez, podía sentir como su Espíritu me guiaba con claridad sobre cada palabra. Me hizo recordar el padre que al ver a su hijo rendirse ante algo que debe aprender hacer, lo toma de la mano y el mismo le enseña. Esta vez alcancé a ver lo que Dios tenía reservado en ese pasaje. Me gustaría entonces compartirlo contigo, solo te resta permitir al Espíritu Santo guiarte hacia esa hermosa verdad.

El pueblo de Israel anduvo cuarenta años en el desierto, tal y como Dios les dijo que estarían. Al llegar a Deuteronomio capitulo siete encontramos el final de esos 40 años, vemos al pueblo atravesando un periodo de preparación final y organización detallada antes de entrar a poseer la tierra prometida. Como parte de ese tiempo de preparación Dios encara al pueblo y le invita a recapitular las experiencias vividas en su travesía por el desierto. Esto pudo haber sido recibido de muchas maneras. Puedo imaginar la reacción, de seguro no se hizo esperar el mas famoso de los cuestionamientos humanos: “¿Por que?” Si, porque recordar, pues esas experiencias las tenían muy presentes, las contaban a sus hijos, las entonaban en cánticos y algunas hasta eran conmemoradas con días solemnes.

Posiblemente, ellos ya habían determinado la lección que debían aprender de ellas y siendo asi porque recordarlas otra vez. Sin embargo, Dios les recomienda repasarlas nuevamente y más aun El mismo inicia esa recapitulación final: Recuerda que durante cuarenta años el Señor tu Dios te llevó por todo el camino del desierto (…)” Israel se encontraba ante el umbral de la tierra prometida, ante el cumplimiento final de una promesa y un pacto. Que poderosa es la palabra de Dios para con Israel en ese momento: “El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra que vas a poseer, y expulsará de tu presencia a siete naciones más grandes y fuertes que tú (…)” (Deuteronomio 7.1 / NVI) ¡Que inyección de valentía y confianza para este pueblo! Se aproximaba un tiempo de grandes conquistas en el que verían a Dios derrotar a naciones realmente poderosas, solo para que se diera el cumplimiento de la promesa. Al leer el anticipo de lo que sucedería, no puedo evitar emocionarme.

Me parece ver reflejado en ese cuadro hoy día a tantos, entre ellos tú y yo, que durante mucho tiempo hemos atravesado un desierto en espera del cumplimiento de la promesa hecha por Dios a nuestra vida. ¿Cuánto tiempo llevas en tu desierto? Tal vez hasta 40 años como Israel. Oh!!! Y ahora Dios ha anunciado que estas próximo a entrar a poseer esa tierra que te prometió. Cuantos estarán como Israel, escuchando a Dios decirles: “Tu Dios te hará entrar a poseer y expulsara de tu presencia…” Que maravillosa palabra, ¿no se si alcanzas a entender el sentido de ella? Pero dice que será Dios mismo, no tu con tu fuerza, sino Dios quien se encargará de que tomes posesión de aquello que te ha prometido y no tendrás que preocuparte por los que se levanten mas fuertes que tu porque nuestro Dios los expulsará de tu presencia…Espera, no se si te atreves a hacer un alto en este momento para declarar esto conmigo que: “ciertamente Dios nos hará entrar en la tierra de nuestra promesa, para poseerla y expulsara de nuestra presencia a nuestros enemigos no importando lo fuerte que sean”. Amen.

Bien, ahí estaba Israel, siendo emplazado a recordar. Aun persiste la pregunta ¿Por qué recordar? Sencillo, había una lección que Dios tenia para ellos, algo tendrían que aprender antes de entrar a poseer la tierra prometida. Una enseñanza que aun cuando habían recordado una y otra vez esos 40 años no habían alcanzado a entender todavía. Veamos que debían entender:

1) “Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años (…)”: con estas palabras Dios apunta a la primera lección que Israel debía entender. Que había sido Dios mismo quien le había llevado por todo el camino del desierto durante esos 40 años. Y es lo primero que Dios quiere asegurarse que entendamos, antes de poseer nuestra tierra prometida. Que ha sido su poderosa mano quien nos ha llevado camino de nuestro desierto. Que todos estos años no han sido en vano, mas bien fueron establecidos por Dios para enseñarte algo que necesitaras cuando entres a poseer tu tierra prometida. Cuantas veces hemos cuestionado el tiempo que llevamos en nuestro desierto o el porque no se termina. Hoy Dios te insta a recordar que fue El mismo quien te llevo camino del desierto durante todos estos años.

2) para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.”: lo segundo que debes entender es que te llevó al desierto con un firme propósito, mas que con una sencilla intención; es decir era así como había determinado que ocurriera, para examinarte y que se diera a conocer lo que había en tu corazón. Es que solo en el desierto se prueba nuestro carácter, intenciones, sentimientos y fidelidad. Allí Dios somos confrontados con nuestra realidad y revelando cuan decididos estamos a ser fieles a Dios. Así que entiende que fuiste llevado al desierto, que no fue que te extraviaste y terminaste allí, y que te llevó para que vieras que áreas de tu vida debías poner a sus pies para que El las cambiara. A fin de prepararte para entrar a poseer la tierra prometida.

3) y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido…”: Posiblemente esta sea la parte del pasaje en la que mas claro puedas ver lo que vengo señalándote. En el desierto pasamos hambre y fue necesario para que se revelara nuestro nivel de confianza en la provisión divina y sus propósitos. Y quizás allí descubrimos, como el pueblo de Israel, que aun no comprendíamos el propósito divino y es por esto que comenzamos a quejarnos: “Nos has traído hasta aquí para morir de hambre”. Recuerdo que recién llegue aquí (Republica Dominicana) pasé por una crisis económica muy fuerte, uno los momentos más duros de mi desierto. De primera intención me sobrecogió el miedo al verme en un país extranjero sin nadie conocido y sin recursos para sustentarme. Era el momento de mi decisión, mi confianza en el propósito de Dios estaba siendo probada, debía decidir entre regresar o confiar. Así que una noche cuando el sueño me abandonaba una vez mas, mi mente se descontrolaba buscando una solución a la situación y ya me ahogaba el llanto, cuando cobre fuerzas y me pregunte a mi misma ¿Aun crees que Dios te trajo aquí?, la respuesta fue afirmativa, entonces volví a preguntarme ¿Crees que Dios te traería hasta acá y te abandonaría? Esa vez la respuesta fue un rotundo no.

Fue entonces cuando entendí que debía tomar una decisión y eso hice, decidí por encima de lo que vería al siguiente día y mas allá de lo que dijera mis recursos, que creería en los propósitos divinos. Así que declare que Dios no me había traído hasta aquí para que me rindiera y regresará, sino para poseer y conquistar lo que tenia determinado para mí. Sabes que sucedió, Dios abrió la ventana de los cielos y derramó de su abundancia sobre mi vida. A partir de ese tiempo El mismo me ha sustentado hasta hoy. Vez, mi confianza en los propósitos de Dios y mi determinación a ser fiel a Dios fue probada en el desierto y cada día algo de mi carácter sale a la luz a fin de prepararme para poseer mi promesa. ¿Que debemos aprender de las veces que pasamos hambre en nuestro desierto? Que Dios es nuestro sustento. Con certeza declaro que Dios ha hecho provisión a mis necesidades de una manera tan asombrosa que ni aun mis padres, con todo su tiempo de creyentes lo han visto o experimentado asi. La provisión de Dios para ti dejara a todos boquiabiertos.

4) “para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR.”: El dolor y el hambre en nuestro desierto tiene una razón de ser. Antes de que entres y poseas, deberás entender que tu fortaleza, fuerza y sustento no viene de ti, ni de tu esfuerzo. Dios nos hará entrar a poseer una tierra de abundancia, así que debe asegurarse de que entendamos que nuestra mayor abundancia es El. Que tu mayor deleite es su presencia. Te contaba mi experiencia, eso buscaba Dios en mí, asegurarse de que yo entendiera que todo cuanto pueda tener no se compara con su amor y gloria. Que mi deleite y deseo es su presencia. Cuantos han entrado a poseer su tierra prometida y la han echado a perder, porque la leche y la miel que emanan en ella se convirtieron en su mayor deleite, porque se aturdieron sus sentidos con el fruto de la vid que abundaba. Nuestros sentidos, deben mantenerse en el blanco correcto, aquel que nos hace entrar y poseer. Así que entiende hoy, “que no solo de pan vivirás”, no solo de bienes materiales y de la abundancia de tu tierra prometida te mantendrás. Por eso, ahora en el final de tu desierto Dios mas que proveer tu comida quiere que entiendas que desea ser tu sustento, y más que proveer para tu vestido busca cubrir la desnudes de tu corazón con su amor, paz y santidad. Dios te ha sustentado para que entiendas que el sabe que de alimento, vestido y bebida tienes necesidad, mas te ha probado para ver si pese a tu necesidad has de buscar primeramente su reino y su justicia.

Cuando hayas entendido que los 40 años en el desierto fueron necesarios para que al entrar a tu tierra prometida, alabaras a Dios, entonces estarás listo para cruzar el Jordán y poseer la tierra que “Dios ha jurado que te daría”. Dice la Palabra: Por tanto, debes comprender en tu corazón que el SEÑOR tu Dios te estaba disciplinando así como un hombre disciplina a su hijo. Guardarás, pues, los mandamientos del SEÑOR tu Dios, para andar en sus caminos y para temerle. Porque el SEÑOR tu Dios te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas; una tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel; una tierra donde comerás el pan sin escasez, donde nada te faltará; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre. Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás al SEÑOR tu Dios por la buena tierra que El te ha dado”.

Entiende de una vez la razón de tu desierto, pues ese entendimiento te prepara para entrar a poseer tu tierra prometida.

“El te condujo a través del inmenso y terrible desierto, con sus serpientes abrasadoras y escorpiones, tierra sedienta donde no había agua; El sacó para ti agua de la roca de pedernal. En el desierto te alimentó con el maná que tus padres no habían conocido, para humillarte y probarte, y para finalmente hacerte bien.”

AMEN

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4 comentarios en “Lo que debes entender, por Mariela Picón

  1. Amen. “Dios, dame humildad… que en mi desierto pueda recibir tu revelacion de esa area en mi que necesito que Tu sanes, transformes y fortalezcas para Conquistar la tierra de mi promesa”

  2. DIOS te bendiga grandemente sierva, alabo al Señor por ese mensaje que ha tocado mi vida tan profundamente, me parecia estar leyendo mi destino en Cristo, se que estoy por poseer esa tierra y he venido pasando por momentos muy duros y me sentia trillada, pero logre entender que para que salga la vida de la semilla es necesario que esta caiga a tierra y sea partida.

    Hoy más que nunca he entendido la responsabilidad y entrega que Dios amerita de una en el compromiso de su llamado o ministerio; pero me siento restiada a creer en las promesas que me ha dado, no han sido 40 años pero son casi 13 esperando ver algunas cosas hecha realidad en mi vida y durante ese desierto de espera he visto su mano y así como he pasado por el hambre, la sed, el calor y el frio del decierto, allí mis ojos le miraron y logré ver que de dia su nube me cubria y de noche su columna de fuego me daba su calor y su luz, prové mana y bebi del agua de la peña.

    Gracias por este mensaje, al leerlo entendí que fue asi.

    Dios te Bendiga y te siga usando.

  3. Dios t bendiga!!!

    verdaderamente me he dado cuenta q lo important d mi decierto no es el xq estoy aqui, sino para q estoy aqui…
    x tal motivo no debo preocuparme, xq es el espiritu santo es quien esta conmigo y quien me ayudara a seguir entendiendo el proposito de Dios en mi vida.

    gracias!!!

  4. Dios t bendiga!!!

    verdaderamente me he dado cuenta q lo important d mi decierto no es el xq estoy aqui, sino para q estoy aqui…
    x tal motivo no debo preocuparme, xq es el espiritu santo es quien esta conmigo y quien me ayudara a seguir entendiendo el proposito de Dios en mi vida.

    gracias!!!

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